
Tres generaciones al servicio
del obrador mallorquín
La primera generación repartía levadura por Palma en bicicleta, mucho antes de que la empresa se llamara DISPASA. Hoy, más de 70 años después, seguimos saliendo cada mañana a llevar género a los obradores de la isla.
De Palma a toda Mallorca
El reparto pronto salió de Palma hacia los pueblos: una furgoneta recorría la isla cada mañana, recogía el género en el muelle y lo llevaba hasta los obradores. El local de Palma se quedó pequeño y, en 1981, la empresa se constituyó como sociedad y compró su primera nave en el polígono de Son Castelló. Allí llegaron el primer almacén propio, el primer camión y un logotipo que algún obrador todavía recuerda.


Una nueva etapa
En 1996, Patricia, hija de Miguel, tomó la dirección. Los cuadernos de pedidos y las visitas a pie de obrador dieron paso a sistemas nuevos, pero la manera de tratar a cada cliente no cambió. En 2001 la nave de Son Castelló se quedó corta y nos mudamos a Son Llaüt, al doble de espacio, donde seguimos hoy.
Una mañana cualquiera
Hoy salimos cada mañana a recorrer la isla. Servimos a panaderías de pueblo, pastelerías, obradores, hoteles y restaurantes de toda la isla, incluidas las zonas que en temporada se vuelven imposibles: Sóller, Valldemossa, Alcúdia. Con los años nos sabemos de memoria lo que pide cada cliente y a qué hora no puede quedarse sin género.


El equipo
En DISPASA somos pocos y llevamos años trabajando juntos. Alguien prepara los pedidos antes de que abran los obradores; otro coordina las rutas y descuelga el teléfono cuando un cliente llama con prisa. La mayoría de las caras que tratan con los clientes son las mismas desde hace tiempo.